Porque el tamaño no importa si de diacrisis se trata

Acentuación y diéresis en las mayúsculas

De un tiempo a esta parte, me encuentro con muchos textos en los que el autor decide no acentuar equis término so pretexto de «va en mayúsculas».

Queridos todos: acentuar o no una palabra no depende del tamaño que tenga la letra sobre la que recae la tilde; depende de las reglas de acentuación (algo que puede complementarse con «#acentúate», la campaña de Fundéu en pro de una correcta acentuación de las etiquetas en Twitter). Es decir, que si le toca ir acentuada, irá acentuada, ya sea caja baja o caja alta. La acentuación es una norma gramatical, no tipográfica, por lo que aquí el tamaño no importa -sentimos las posibles decepciones. ¿Alguien no acentuaría éliteárbol o sofá si fuese en Times New Roman 48 en lugar de 12?

Lo mismo ocurriría si una palabra hubiese de llevar diéresis: mayúscula y diéresis son compatibles. Siempre. Ya me imagino la Antártida llena de pancartas reivindicativas: «¡SÍ A LA DIÉRESIS DEL PINGÜINO!»

Así pues, si te llamas Óscar, la inicial de tu nombre irá en mayúscula y, además, llevará la tilde correspondiente. Lo mismo ocurrirá si vas a ver a tu abuela, residente de El Álamo: en los carteles de entrada y de salida, el nombre del municipio aparecerá -o debería aparecer- acentuado. Y tres cuartos de lo mismo en caso de que estés escribiendo una nota de amor y quieras dejar claro que te derrites por sus huesecillos:

«MARIFÉ, BOMBÓN,TE QUIERO MOGOLLÓ

Acentuar las mayúsculas y colocar en ellas la diéresis de forma correcta es (siempre ha sido) obligatorio; nunca ha dejado de serlo ni ha aparecido como «uso recomendado».

Sí podemos encontrar ejemplos de mayúsculas sin la tilde o la diéresis correspondiente en textos relativamente antiguos. Pero esto, como muchas cosas, encuentra una explicación práctica: dependía de si los tipos de la imprenta dejaban espacio para la aparición de virgulillas sobre las letras. En caso de no tener un hueco reservado para esto, los tipos de las mayúsculas habían de reducirse con el fin de incluir en ellos los signos diacríticos; si esto sucedía, se perdía uniformidad tipográfica y el texto salía sucio.

¿Qué ocurre con los préstamos de otros idiomas o los acrónimos? Exactamente lo mismo. Si vas a hacerte el láser y no aparece acentuado, no te fíes demasiado. Los acrónimos ya lexicalizados como este (láser es un término inglés, creado a partir de las iniciales de Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation) responden a las mismas reglas de acentuación.

El único caso en que NO se deben acentuar las mayúsculas es cuando forman parte de una sigla. Así que, si le pones tilde a siglas como TIA, puede que se te cuelen en casa los Técnicos de Investigación Aeroterráquea y te den con la OLE en la cabeza.


Imagen: FreeImages.com/Valentina Jori
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4 comentarios en “Porque el tamaño no importa si de diacrisis se trata

  1. Judit, gracias por el artículo, cual semilla que va sembrándose por la red con el esfuerzo de filólogos, traductores y otros amantes de nuestra lengua. Me ha encantado la pizca de humor con que lo has amenizado.

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  2. Judit, me ha encantado. Tiene humor. Si no te importa, me gustaría que tus palabras llegasen a mi alumnos de secundaria, así que si me das permiso, lo leeremos en clase. Gracias y un beso

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    • Qué alegría verte por aquí, Alejandra.
      Gracias por tus palabras y por el interés en compartirlo con tu clase. Úsalo sin problema. Ya me contarás qué resultado da. 😉
      Un abrazo fuerte.

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